Se creería que "Mai", la estilista que fue estafada, cobró justicia por mano propia al pelar a una mujer que no quiso pagar sus tratamientos. Pero no fue exactamente ese el caso. Lo cierto es que una clienta fue identificada por sus constantes engaños y la peluquera se vio obligada a resolver el problema como pudo.
"Yo estaba trabajando, subo una historia con mi clienta, se le ve un poco la cara por el espejo y otra clienta mía la ve, la reconoce y me dice: 'Tené cuidado, porque tiene la costumbre de ir a estéticas a hacerse de todo e irse sin pagar'", relató la estilista que, ante la advertencia, le pidió a una colega que fuera a su lugar de trabajo a acompañarla.
Se hizo trenzas, no quiso pagar y terminó pelada
La falsa clienta, reconocida por las estilistas, intentó repetir la estafa y evitar pagar a su nueva víctima. Pero "Mai" atinó a llamar a la policía que llegó para intervenir en el lugar. Además, la peluquera contó que no fue decisión suya sacarle las trenzas a su estafadora.
"Ella hubiera tenido otras opciones como pagar. Muchos decían que deje el celular y después vuelva con la plata. Pero ella arregló eso con los policías, no conmigo". Sin embargo, el corte fue mucho más allá de lo estrictamente necesario para retirar las trenzas que se le habían colocado.
Cuando la mujer llegó a la barbería, tenía el cabello corto y "Mai" planeaba dejárselo de su largo, sin recortar demás. Pero una burla de la mujer la llevó a tomar la drástica decisión. "Yo le empiezo a cortar por debajo de su pelo, pero mientras le cortaba me dice: 'Me las hago de vuelta y listo'. Entonces procedí a sacárselo de raiz para que no le haga lo mismo a otra colega", relató la estilista.
La peluquera que se había hecho presente en el local al reconocer a la ladrona ya había sido estafada por servicios equivalentes a $50.000. "Me dijo que no tenía plata en la cuenta, que se la habían hackeado. Me dijo: 'Voy, te traigo el efectivo de mi casa que vivo acá no más'. Abrió la puerta y se fue corriedo'", recordó la anterior víctima.